Aunque
mantenemos la lucha por nuestros territorios una parte importante de nuestros
pueblos conviven con los criollos de la ciudad y aun así mantienen su condición
de comunidad y de pueblos. Ya existen ciudades indígenas que no van a
desarrollarse por los entes gubernamentales o privados porque sigue siendo un
asunto de las comunidades indígenas.
En este sentido debemos generar proyectos
colectivos autogestionarios de hábitat, vivienda, educación y alimentación
indígena, de acuerdo a nuestros modos y planes de vida. Tanto en los
territorios en lucha por su recuperación y autodemarcación, como en los lugares
a donde hemos sido desplazados, con la intención de seguir aprendiendo y
dialogando a partir de nuestras identidades y nuestra cultura.
Demarcación
impuesta y envenenada
Las
comisiones de demarcación regionales están empujando un paquete en el que,
primero se garantizan los derechos de los terceros, y en segundo lugar, se toma
en cuenta la solicitud de territorios de los pueblos indígenas con las tierras
que queden. En este paquete va la propuesta de financiamiento de proyectos
productivos, muchos de ellos no tienen que ver con las necesidades reales de
las comunidades ni fueron solicitado por estas, ni existen garantías de que
funcionen. Estos financiamientos se promueven bajo figuras como las de los
consejos comunales, definiéndose los proyectos que se van a ejecutar y qué se
va a financiar no desde las comunidades sino desde las comisiones de
demarcación regional y los organismos gubernamentales. Su fin parece ser
apaciguar la voz de las justas exigencias.
En el caso de los territorios del
estado Zulia, el gobierno impuso la creación de los llamados centros piloto. Un
tipo de reservación indígena orientada desde un plan impuesto de desarrollo
agropecuario y de viviendas, sin garantías de titularidad territorial. No se
respeta la visión territorial colectiva de los pueblos indígenas ni la relación
cultural de nuestros pueblos con la naturaleza, sino que se promueve una visión
parcelera a partir de la entrega de títulos fragmentados y espacios inconexos
dentro de los territorios donde los pueblos hacen vida.
De
Universidad del pensamiento único a una ciencia intercultural.
No
existe una relación entre las instituciones de educación superior con las
comunidades indígenas. Por lo que no hay diálogo intercultural en los espacios
universitarios. No se puede construir una soberanía pluricultural desde una
sólo visión del conocimiento sobre este territorio, y precisamente desde el
pensamiento de raíces coloniales.
Proponemos
un espacio permanente de discusión sobre los asuntos fundamentales de un
proyecto de educación autónoma para la autonomía de los pueblos, tales como:
¿Es posible una universidad indígena, en términos de “universidad”? , ¿Cuáles
son los objetivos detrás de una educación indígena?, ¿Cómo podemos concebir la
inclusión de los estudiantes indígenas en la universidades criollas y mientras
trabajamos hacia la construcción de una universidad indígena?, ¿Es posible
adquirir y sostener la cultura y el conocimiento indígena en una universidad
criolla?. También dicotomías como: universidad indígena vs universidad criolla,
inclusión vs autonomía, etc.
Para
crear una educación indígena se debe partir desde los principios y
conocimientos ancestrales y propios, complementados con los conocimientos
de otros pueblos.
Nuestro
modelo de educación debe construirse sin injerencia del estado. Debemos
asimilar desde nuestra cultura las herramientas tecnológicas que hay en la
sociedad occidental de manera libre y emancipada, creadora. de tal modo que no
funcionen cómo un mecanismo de alienación colonial sino que nos ayuden en las
luchas.
Nuestro
diálogo debe definir el camino hacia una universidad autónoma para la autonomía
de nuestros pueblos y comunidades.
El
autogobierno ancestral es nuestra dignidad
Exigimos
al gobierno nacional detener la política de promoción de formas organizativas
tales como los consejos comunales en los pueblos indígenas, pues estas formas
organizativas niegan las formas ancestrales y originarias de auto-gobierno.
Derecho constitucional de nuestros pueblos. También exigimos no imponer
dictadores pagados por el Ministerio indígena con la figura de “caciques
mayores”, figura que no existe para nuestros pueblos.
Definir
claramente los términos en los cuales se va a establecer el diálogo entre los
pueblos indígenas y el estado.
Planes
de vida para asegurar nuestra soberanía en lo territorios.
Convocamos
a los pueblos indígenas a conformar un espacio de articulación y discusión para
construir los planes de vida ancestrales y a su vez poder fortalecer los
procesos de autodemarcación. Los estudiantes indígenas nos organizaremos de forma
autónoma para ayudar a nuestro pueblos a hacer y visibilizar sus planes de vida
cómo respuesta a la visión criolla burocrática- colonial que ve los territorios
indígenas cómo territorios inútiles y vacíos.
Estos
planes de vida nos fortalecerán si son hechos por nosotros mismos y mandarán un
mensaje claro a quienes imponiendo planes quieren dividirnos.
La
educación bilingüe desde la cultura.
Cualquier
propuesta de educación indígena debe tener como premisa la educación bilingüe.
El aprendizaje de la lengua propia debe ser desde la cultura y la relación con
el territorio.
Impulsar
el estudio obligatorio de alguna lengua indígena de la región.
Impulsar
la obligatoriedad de cursos dictados en lengua indígena dentro de los pensum de
estudios.
Una
organización estudiantil indígena
Convocar
una organización nacional que articule a todas las organizaciones
estudiantiles.
Desarrollar
un censo anual de estudiantes indígenas.
Realizar
reuniones de trabajo y coordinación para asumir y dar seguimiento a las tareas
planteadas.
Ampliar
las convocatorias e integrar a otras organizaciones indígenas para abrir otros
espacios de encuentro, como actividades y encuentros culturales y deportivos e
intercambio de conocimientos.
Crear
mecanismos organizativos y colectivos que le brinden atención a los problemas
que se le presenten a estudiantes indígenas y los preparen para resistir en el
contexto adverso de un educación que choca con su cultura, lengua y modo de
vida.
Incentivar
un despertar en los profesores y trabajadores de las universidades sobre las
luchas indígenas.
Comprender
colectivamente las luchas indígenas en en el contexto de las reivindicaciones
políticas y académicas y establecer la relación para que no se desvíen nuestras
organizaciones del destino de las comunidades de donde provenimos.
Promover
la interculturalidad no sólo con la cultura criolla, sino fundamentalmente
entre los pueblos indígenas.
Hacia
el 2do Congreso de Estudiantes y Jóvenes Indígenas de Venezuela:
Los
cinco movimientos estudiantiles indígenas que ahora nos convocamos promoverán
un 2do Congreso que abarque las temáticas mencionadas y otras que se definan en
asambleas convocadas por estas organizaciones, así mismo debatir una
metodología para el próximo congreso que además implique una dinámica más
propia, es decir, “menos ponencias y más debate” y más Sabinos como ponentes.
Mapeo
y debate de las luchas indígenas vinculadas o no a la universidad para definir
nuestro accionar fundamental.
Ampliar
la convocatoria a organizaciones y pueblos indígenas y otros sectores aliados
que se deben sentar a escuchar.
Se
comienza a preparar a la agenda de reuniones de un equipo de trabajo integrado
por una delegación de los movimientos autoconvocados por el Congreso de Jóvenes
y Estudiantes Indígenas.

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